En los últimos años se han puesto de moda dos modalidades de la inteligencia: la inteligencia emocional, que consiste en la capacidad para mezclar los instrumentos de la razón y de la afectividad y más recientemente se está hablando de inteligencia auxiliar que son las herramientas que elevan de nivel la inteligencia básica que cada uno tiene. Y son las siguientes:
Orden: es uno de los mejores amigos de la inteligencia y se abre en distintos planos de la persona, pero el primero es en la cabeza; saber lo que uno quiere y tener una jerarquía de valores, y después en el horario, en las cosas que uno maneja y saber que cuando tienes orden en tu vida el tiempo se multiplica.
Constancia: es la tenacidad en lo pequeño, saber esperar y saber continuar.
Voluntad: capacidad para ponerse objetivos concretos e ir alcanzando, tener una voluntad sólida es uno de los indicadores más claros de madurez de la personalidad. La voluntad es la joya de la corona de la conducta.
Motivación: significa ser capaz de tener ilusiones concretas que empujen a la persona adelante. Para que esto funcione los objetivos deben ser medibles, seguidos con el paso de los días, las semanas…
La última herramienta es la capacidad de observación y tomar nota: el ejercicio de apuntar activa un territorio de la zona frontal del cerebro, y los hechos se fijan de forma más precisa en nuestra mente. La curiosidad por aprender es una de las puertas de entrada al castillo de la cultura.